Malditas monedas, malditas pelas.

domingo, 18 de mayo de 2008

Detesto sobremanera que TODAS las monedas de 0.05 y 0.10 centavos, de acuñación 2008, no sirvan en absoluto en todas las máquinas tragamonedas existentes, ya sean de café, transporte público o telefonía pública.

Maldito el que quiso ahorrar miligramos de material en cada moneda y las ha vuelto inservibles.

Lo detestó capitanfla a las 8:33 p. m. 14 detestaron  

Ñam, ñam, mumble, gasp ...

lunes, 12 de mayo de 2008


Detesto estar haciendo algo, verbigracia trabajar con la computadora y que haya alguien a mi lado masticando. Tiendo a llevarme la mano a la oreja para ver si aún sigue ahí. En general detesto todos los ruiditos o ruidazos (que también se dan) relativos a la masticación y deglución.

Lo detestó Garfio a las 9:13 p. m. 11 detestaron  

POST NÚMERO 100

sábado, 10 de mayo de 2008

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SÓLO PARA MOLESTAR.


PUEDEN DETESTARME.


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Lo detestó capitanfla a las 12:21 a. m. 14 detestaron  

Análisis

viernes, 9 de mayo de 2008


Lamento calzar esta copiada directamente de mi blog, pero creo que pega bastante en la temática.. se trata de los análisis de salud.

Bueno, bueno, no hay que exagerar; Los análisis, per se, no son especialmente detestables, ya que en unos pocos minutos puedes pasarte la ITV, hacerte la revisión de los 40.000 y saber qué tal tienes ciertos parámetros, glóbulos, colesteroles, y demás corpúsculos habitantes de nuestro organismo.

Sin embargo, aunque globalmente me gustan los análisis, hay algunos detallitos que los convierten en detestables:


  • Qué demonios, es odioso que te pinchen. A nadie en su sano juici le puede gustar, aunque no lleguemos al extremo de la belonefobia.

  • Es bastante detestable levantarte y no poder desayunar. Existen tres intervalos de tiempo claramente diferenciados: Cuando estás dormido eres feliz. Suena el despertador, te levantas, y es el peor momento, ahí tocas fondo. Luego desayunas y parece que se empieza a arreglar la cosa. Si no desayunas, te quedas en el peor momento... ¡hasta la hora de comer!.

  • Es aborrecible hacer pis en un tarrito. Ays qué mal rollito da... Dios.. ¡Que no me tiemble el pulso!.

  • Pero sobre todo, me pone los pelos de la nuca de punta, me dan escalofríos, siento verdadero terror de pensar que estoy yendo al trabajo en bus o metro, atestados de gente, recibiendo empujones y apretones, y llevo en el bolsillo o en la cartera o en una bolsa de plástico una pequeña, templada y palpitante muestra que debería estar etiquetada como biohazard, y que puede desencadenar el desastre por culpa de un frenazo mal dado.

Lo detestó Ale a las 7:09 a. m. 9 detestaron  

De bares y fondas.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Detesto sobremanera el minimalismo al que se ha sometido a los tostados de jamón y queso en nuestros bares, (Vosotros, tíos, si sois de España, quizás no tengáis idea de qué coña estoy hablando, pero intentaré darles una aproximación), nuestros amados tostados, casi un símbolo gastronómico nacional, están hechos de jamón y queso feteado, separados ambos componentes por lonjas de espumoso, esponjoso y delicadísimo pan, de factura similar al pan lacteado.


Aquí va lo detestable, se han reducido drásticamente las porciones en general, de aquello que para el común de los mortales de por aquí se denominaba "un tostado", de ser cinco piezas individuales, pasaron a ser tres.
El contenido de las mismas también sufrió recortes, al punto que tanto el queso como el jamón, no llegan a cubrir la superficie interna hasta los bordes.

Resumiendo, tanto la cantidad, como la densidad del producto final, se han reducido tanto, que antes un tostado era algo más que un tentempié.
Ahora pareciera que por nuestro estómago ha pasado un vil fantasma.


Joder, basta de recortar nuestros derechos a un buen tostado, sólo falta que carguen este minimalismo a la cuenta de la suba del petróleo.

Lo detestó capitanfla a las 8:55 p. m. 5 detestaron  

Mis 5 minutos...

lunes, 5 de mayo de 2008

Buenas tardes a todos uds. Como bien podrán deducir esta formalidad se debe a que ésta es mi primera vez... Al menos aquí.. en un lugar público, con tanta gente observándome, con hombres y mujeres a la vez. Bueno, creo que se entiende.

Tuve este post en borrador durante 1 semana. Buscaba la ocasión. Buscaba motivos que persistían en no aparecer.

Curioso, porque para serles honesta (y un poco también para ganarme su * )voy contarles una confidencia:



A mí no me cuesta detestar nada.

Existen muy pocas cosas que de hecho no me molesten. Es una tremenda cualidad poseer esta facilidad que a muchos indecisos les falta. Algunos le llaman a esto, ser apasionado, yo no lo definiría de esta manera.. Yo diría que soy una inconformista, una mujer un poquillo impaciente.. también un tanto despreocupada de la reacción que genera en los otros mi impertinencia.

Pero creo firmemente que es una ventaja saber expresar lo que detestamos. La gente como nosotros no necesita recurrir a falsas excusas cuando nos proponen una salida romántica o una tarde de pic nic bajo el sol fulminante de las 14.00 de la tarde. Con sólo decir: "Nah, gracias, odio la gente feliz los días domingos", es suficiente. Sabemos que esa invitación jamás volverá a ser formulada..

¿Pero a qué me refiero cuando conjugo el verbo detestar?. Es así que retomando el compromiso que adquirí, anoche realicé una lista donde enumeraba las cosas que realmente detesto. Sólo para tener una perspectiva aproximativa de mi objeto a analizar... Comprobé cualitativamente que a medida que pasan los años, mi lista crece a la par.

Así que tuve que escoger algunos de mis detestables y aqui la selección según tópicos:

Sociales: Detesto la impuntualidad, pero siempre llego tarde a todos lados. Detesto que me griten cuando manejo (porque no me cruzo de carril y me encanta la velocidad, asi que no tienen excusas malditos desubicados), detesto olvidarme la mitad de las cosas en mi casa cuando la noche anterior me acosté más tarde sólo para organizarlas. Detesto las conversaciones de mujeres que abordan el tema de la dieta, me aburren. Detesto salir por primera vez con un hombre y que éste me inoportune en el medio de la cita con sus preguntas de fémina abandonada: "pero decime, al final, ¿te gusto, nos volveremos a ver?".. "Esperá querido, ni siquiera me senté!".


Gourmet: Odio el aspecto de toalla mojada en salsa que tiene el mondongo y así también el aspecto del locro. Mejor ni les digo a lo que me recuerda. Detesto las berenjenas, y los pickles.

Música y recreamiento: Odio la cumbia, no la tolero. Me deprime. Menos tolero a Axel Fernando y sus temas melosos, canta como si estuviera desgarrado, y las canciones sólo contienen dos letras, te amo. Tampoco soy muy fana de la música lenta brasilera, me pone algo nerviosa. Además que no les entiendo nada.

Personalidades de la pantalla: Sólo dos fervientemente. Luis Majul y Mauro Viale. Y como de pantalla hablamos, y ellos tienen mucha, al matrimonio Kirchner y su parentela, pero se que no hace falta que se los diga a quienes me conocen.. Disimular no es mi fuerte.

Misceláneas: Detesto exacerbadamente que me conviden caramelos media hora en el break de mis clases. Ese sabor amargo mezclado con su color oscuro me producen una suerte de fría convulsión. Detesto la gente que camina mirando el piso, siempre me llevan por delante. Detesto el conventillo barato y obsceno al que me sumo cuando con amigas vemos un par de zapatos que estan buenos y en liquidación, da verguenza ajena vernos.


Bueno creo que es momento de dejarlos ir, porque los acaparé y de hecho se que ya los aburrí bastante.

Además, mentí descaradamente, me tomé más que 5 minutos...







PD: (En base a los comentarios recibidos aclaro: Puedo parecer a simple vista bastante irritable pero

en el fondo soy mujer y también me gusta el rosa- favor hacer click-)

Lo detestó Little Butterfly a las 2:00 p. m. 30 detestaron  

De computadoras

sábado, 3 de mayo de 2008

Primero que nada, me da mucho gusto que ahora que he vuelto a los blogs haya mas actividad en este que es tan bueno, tan desahogante...



En fin, a lo que voy, amo las computadoras (bueno, casi) pero me agradan bastante, soy medio viciosa de ellas, etc etc. Pero detesto con todas mis fuerzas los miles de problemas que vienen con ellas, 1º que busca un lugar donde ponerle, que entre taaantos modelos escogas el mejor, que el software que va a llevar, que miles de virus por todos lados, que si se te descompuso algo tienes que ir a ver a alguien especializado a ver si sabe, que si encontraste ayuda en internet todo está en inglés y tu inglés técnico no es mucho como para saber que debes hacer, etc etc etc etc y mas etc.



En fin, si alguien sabe de una computadora que no de problemas en lo mas mínimo, que me avise porque yo quiero una así.



Saludos a todos!!!

Lo detestó Dark Light a las 5:41 p. m. 5 detestaron  

Guiones de cine.

Para los que no lo saben, estudié una carrera híbrida en su totalidad, que nadie sabe de qué se trata ni para qué sirve.
Se llama Diseño de Imagen y Sonido.

En la carrera se ve un 95% de cine, se lo analiza, se lo desmenuza, se lo destruye y se lo vuelve a reconstruir.

Se podría decir que la carrera sería algo así como habilitante para "Dirección integral de cine", pero tampoco puede reconocerse tal cosa, ya que sería deplorable el resultado por la falta de equipamiento técnico frente a otras universidades dedicadas a lo mismo.

El problema, es que se encuentra dentro de la sede de la FACULTAD DE ARQUITECTURA, DISEÑO Y URBANISMO.
Más allá del condicionamiento del lugar físico del edificio o sede, se encuentran otros problemas como el que mencioné antes.

¿Qué carajos hace un Diseñador de Imagen y Sonido?

¿Para qué es habilitante el título?

Un diseñador gráfico se pondrá o montará un estudio de ídem.

Un diseñador industrial, se pondrá o montará un estudio de ídem.

Un diseñador de imagen y sonido se.... jajajajajajajaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!


Ni la sociedad ni el mercado laboral están preparados para acoger en su seno alguien que detente tal título.

A lo sumo los egresados son hiperexplotados llevando a cabo tareas de edición o producción en grandes y medianas productoras, y cuando dejen por cansancio, inmediátamente serán reemplazados por otros, ansiosos de aprender.


¿PARA QUÉ CARAJOS SIRVE UNA CARRERA UNIVERSITARIA, PARA SER UN SIMPLE EMPLEADO?



¿Para qué me sirvió la carrera a mí?


Para ser un GRAN MAESTRO DEL DISCURSO.
Para difundir lo que pienso.
Para llevar el estandarte de opiniones de otros, que por comodidad o cobardía no se atreven a hacer oír su voz.
Por ende, no seré embaucado nunca más, mientras tenga lucidez.


Sabedlo, politiquillos hijos de su puta madre, no tendréis en mí una oveja ciega.


Ah... creo que me pasé de rosca...

¿A qué iba?
¿Dónde estoy?

Cierto, estoy en Detestables.


Detesto que en los guiones de cine se le de casi nula importancia al rol de los personajes secundarios.

En una de las pocas películas que recuerdo, dejaban en claro no se podía joder con personajes secundarios, dado el poder que sabían haber construido y acumulado desde las sombras, es en la película "The breakfast club", conocida en el mundo hispano como "El club de los cinco".


Eso sucede cuando Carl, el conserje (que es tenido por un grandísimo tonto) se sincera, y le confiesa al grupo que abre los armarios de todos los estudiantes, y no sólo eso, sino que sabe todo, de todos, con el consiguiente poder y jocosa responsabilidad que ello acarrea.


Por fin un personaje secundario que hace temblar los cimientos de los personajes principales.

Carl consiguió con eso más que el respeto de los presentes en la sala.


Detesto que en la generalidad de los guiones de cine no haya tantos "Carl, el conserje".


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Lo detestó capitanfla a las 4:08 p. m. 6 detestaron  

S.I. Bancario???

viernes, 2 de mayo de 2008

El banco no es mi lugar favorito, entrar en él implica colas (ahora modernizadas con tickets numerados y una pantalla de tv con toda la publicidad de la entidad financiera) y el salir es un stress porque algún dueño de lo ajeno (entiéndase ladrón) pueda querer hacerme su víctima, yo ando a pie así que tiene buen trecho para alcanzarme.
Pero lo que últimamente me ha irritado es una cuestión de décimas y centésimas de unidad. Los señores cajeros (o como se llamen los que atienden en las ventanillas) insisten en corregir mi manera de decir un número decimal.

A ver desde que estuve en primaria hasta mis estudios superiores en la UNI siempre he sabido lo siguiente:
ciento cuatro punto dos = 104.20
(que es igual a decir ciento cuatro punto veinte)
noventa y tres punto ocho = 93.80
(o punto ochenta pero el cero a la derecha decimal no cuenta)
ciento catorce punto cuatro = 114.40
(o punto cuarenta pero en cuatro queda nomás)
ventidos punto cero nueve = 22.09
(más claro que agua de manantial)

Ahora estos señores insisten en que:
ciento cuatro punto dos = 104.02 !!!
noventa y tres punto ocho = 93.08 !!!

Que?? disculpen mi ignorancia pero si existe algún sistema internacional (S.I.) bancario que diga eso hagánmelo llegar por favor, para desasnarme!!!

Bueno detesto no tener la razón pero en este caso sí la tengo

Lo detestó Adriana a las 6:48 p. m. 5 detestaron  

Detestabilizando

miércoles, 30 de abril de 2008

Jelou. Unos pocos ya me conocen y la mayoría de los que siguen a Bugman probablemente hayan leído solo alguno de mis comentarios. Soy Bruno. Tengo dos blogs míos. Lumineida y Charly García, El Autor. A su vez, escribo de vez en cuando en Certificador de Ilusiones, de Jean Paul y en Te Cuento los Setenta, un blog setentoso, no setentista. Grato fue para mí que el benemérito Señor Bugman aceptara mi proposición de escribir en este blog. Está muy bueno tener un espacio en el que hacer catarsis ante las cosas que uno detesta de la vida.

Detesto varias cosas, una de ellas es el extorsionador oportunista callejero. Entiéndase por tal el limpiavidrios atrevido, el malabarista imprudente, el vendedor ambulante que te deja sus productos en la pierna, etc.

Todos tienen una excepción y es el respeto por el otro. Preguntar, dar la opción de si se quiere o no. Pero si uno está detenido en un semáforo y como enjambre surge una horda de individuos con sus escobillas de mano y a pesar de haberles dicho, exigido, implorado de muy buena manera y con rostro compungido le limpian igual el vidrio y luego se ponen al lado del conductor pidiéndole 10 centavos para comer. Eso es una actitud que roza el vejamen. Uno se siente extorsionado. Obligado a pagar por un servicio que no pidió. Habiendo distintos casos como el que amablemente le ofrece limpiarle el parabrisas y si usted le dice que no, sigue su rumbo buscando otro cliente eventual, el resto los detesto. Ni que hablar cuando empiezan a limpiarle el vidrio y le dicen “¿Tené 10 guita?”, ante la negativa se lo dejen a medio limpiar.

Respecto de los malabaristas, esta es una figura un tanto más simpática y no me molesta tanto. El que detesto es aquel que no sabe revolear 2 mandarinas en el aire en un asado y pretende hacer malabares por el aire con tres antorchas prendidas. ¡Antorchas! ¡Al lado de los autos! ¡Con el colectivo que pierde gas oil que dejó una estela en el semáforo anterior! Esa imprudencia me genera ciertas sensaciones detestables.

Viajar en tren ya bastante detestable es. Pero si usted pretende gozar de un poco de buena música o escuchar la radio, notará que últimamente aparecen unos sujetos con un reproductor portátil de Discos Compactos a todo volumen, con el último compilado de “Lo Pibe de la Esquina” o “Guachita Petera”. Si pasaran rápido, el dolor auditivo sería momentáneo. Pero no, se quedan lo que dura el trayecto de una estación a otra haciendo interferencia sonora con lo que veníamos escuchando. Más allá de lo molesto del ruido y ante la posibilidad de que nuestros oídos se tapen de grasa, la actitud invasiva es detestable.

Ahora bien, lo más detestable es venir leyendo como podemos en un asiento que milagrosamente encontramos y a fuerza de tratar de ignorar lo que ofrece el vendedor de turno, que si nos interesara de seguro le prestaríamos atención y estaríamos pidiéndole el producto, éste lo deposita vilmente sobre nuestra lectura. Haciendo el esfuerzo de no revolearlo por la ventanilla (de por sí rota, en invierno, tapiada en verano) tendremos que tolerar esta nueva intervención a nuestra privacidad.

Sin lugar a dudas, el momento de mayor extorsión propiamente dicho proviene de parte del "trapito", sujeto que no se ofrece a cuidar nuesto rodado estacionado prolijamente en el lugar correcto. No, no se ofrece. Le impone a Usted una suma de dinero a abonarle para que el le cuide su vehículo. Si, se lo cuidará sin armas, sin autoridad proveniente del Estado, sin nada más que la intención de sustraerle algo de dinero por algo que usted no tendría que pagar. El beneficio está en que el coche no aparezca rayado, con el vidrio roto, sin estereo o la puerta vencida. De seguro que cuando salga del evento, cena, reunión a la cual usted concurría, el trapito no estará y en el parabrisas de su vehículo se encontrará un acta de infracción labrada por haberlo dejado mal estacionado. Si, en el lugar donde el trapito le indicó que estacione.

Dan ganas de salir en una burbuja energética a la que no puedan entrar.

Lo detestó Nicolás Lucca a las 7:03 p. m. 14 detestaron